jueves, 4 de febrero de 2010
Literatura - After dark, de Haruki Murakami
Murakami es el narrador de moda de los últimos años; japonés, con pasado bohemio (fue regente de un club de jazz), sus historias giran en torno a los amores y desamores de individuos singulares de un Japón moderno, descontextualizado y hasta cierto punto alienado, donde vagan perdidos, sin rumbo, divididos entre seguir los caóticos mandatos de su corazón o rendirse a las normas y convenciones sociales.
Su estilo es directo y un tanto cinematográfico, con una notable influencia de lo occidental: Murakami parece fascinado por la cultura pop y la música occidental, a menudo enriquece sus narraciones con detalles musicales, comentando las composiciones e intérpretes que oyen sus personajes como parte de la definición de su caracter; la acción suele transcurrir en entornos urbanos, locales nocturnos, habitaciones de hotel, restaurantes, bares...
After dark es una novela que se lee en un suspiro y que sigue el devenir de un puñado de sus típicos personajes en una noche de una gran ciudad que podría ser Tokyo; toda la acción transcurre desde poco antes de la medianoche hasta el amanecer, como ilustra el icono de un reloj al principio de cada capítulo.
Así nos encontramos a Mari Asai, una estudiosa joven que ha crecido a la sombra de su hermana Eri, famosa modelo cuya vida parece una novela rosa; a Takahashi, un joven decidido a estudiar abogacía que practica con su banda de música no profesional durante toda la noche; a Kaoru, la regente de un love hotel a la que se le presenta un inesperado problema en forma de prostituta china apaleada; a Shirakawa, un oficinista que hace horas extras antes de llegar a casa y que tiene aficiones peligrosas...
Las historias de estos individuos se cruzan a lo largo de las 7 horas en las que transcurre la novela, las decisiones de unos y otros influyen en el destino de los demás de forma silenciosa y a menudo desapercibida para los propios personajes. La narración es más cinematográfica que nunca, Murakami se dirige al espectador en primera persona para animarlo a convertirse en una cámara de cine que sigue a estos individuos, a tomar el papel de testigo mudo de los sucesos; también salpica la trama de realismo mágico y pequeños sucesos fantásticos de especial significado.
Sin ser una gran obra, After dark nos proporciona una interesante imagen de una gran ciudad moderna que sigue despierta en las horas en que debería dormir, mezclando sueño y vigilia, vida privada y pública, deseos interiores y fachada pública; Murakami nos invita una vez más a sentir los anhelos, tan humanos como a menudo ocultos, de una sociedad moderna que esconde su insatisfacción vital, su alienación, su inseguridad, y que la deja aparecer de una forma u otra cuando cae la oscuridad.
Etiquetas:
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Haruki Murakami,
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