lunes, 22 de febrero de 2010

James Bond y el merchandising

Hay mucha gente de mi generación y posterior que cree que el merchandising cinematográfico es un invento de George Lucas... Nada más lejos de la realidad.

El merchandising relacionado con películas es tan viejo como el propio cine; ya en la época del cine mudo había juguetes y juegos de mesa inspirados en estrenos cinematográficos, a los que se sumaron paulatinamente adaptaciones literarias, comics, disfraces y un largo etcétera.

La franquicia cinematográfica que más dinero ha movido a lo largo de la historia en este tipo de productos probablemente sea la de James Bond, que lleva desde principios de los 60 ofreciendo todo tipo de productos relacionados con el famoso agente secreto; la Bond-manía ya existía antes de las propias películas, Bond había nacido literariamente una década antes y ya había una buena colección de libros, cómics y algunos juguetes antes de que diera el salto al cine.

Pero es a mediados de los 60, cuando la serie se afianza con los espectaculares éxitos de Goldfinger y Operación trueno cuando el merchandising de Bond alcanza su máximo apogeo y se desata una fiebre que alcanza a todos los sectores y públicos, desde los niños a los adultos; y es que la saga Bond es, más o menos, una sucesión películas que parecen comerciales de 2 horas de duración que nos muestran lo más cool y sofisticado del momento en que fueron rodadas...


Maletines con equipo Bond, armas de juguete, etc...

Miniaturas de coches

Muñecajos (con el jeto de Sean Connery!!)

Juegos de mesa y de cartas coleccionables




Complementos de ropa y joyería


Walkie talkies

 
 
 
 Productos de aseo

Y un largo etcétera de todos los objetos de consumo imaginables, habidos y por haber...

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