
La seres humanos viven vidas sin futuro hacinados en ciudades grises y sin alma, protegidas por enormes cúpulas de la intemperie: el mundo agoniza en un invierno eterno, el planeta es un lugar inhóspito. Los últimos Nobles, poseedores de avanzados conocimientos de Alquimia, languidecen en sus decadentes palacios tecnificados, protegidos por numerosos ejércitos.
La leyenda escrita en el Libro de la Luna cuenta que los lobos abrirán las puertas del Paraiso guiados por una Flor Lunar, y entonces llegará el fin del mundo.
Hace 200 años que se extinguieron los lobos...
...pero todavía quedan algunos; perseguidos por el hombre, los últimos lobos han tomado aspecto humano y viven ocultos, en las ciudades y pueblos, esperando su momento: la Flor Lunar ha aparecido. Se avecina el fin del mundo, ha llegado la hora de abrir las puertas del Paraiso.

El anime no deja de sorprenderme en su variedad temática y estilística; se trata probablemente del medio más libre y creativo de los últimos años, plagado de talentos y autores interesantísimos que nos ofrecen cada cierto tiempo alguna obra sobresaliente que lo deja a uno con la boca abierta.
Tal es el caso de esta serie de TV, Wolf's rain, uno de los animes más complejos y fascinantes que han contemplado estos ojos, y que deja a muchos cineastas con pretensiones intelectuales a la altura de simples aficionados; más sorprendente aún es su popularidad y el público juvenil al que va dirigido, es muy probable que muchos adultos nisiquiera sean capaces de digerir el tremendo cocktail de ideas y reflexiones que propone la obra.

¿Por donde empezar? Wolf's rain parece en un principio una serie sobre ciencia ficción apocalíptica, aunque después pasamos a un terreno más fantástico, con lobos que se disfrazan de humanos (no son hombres-lobo, como pone en algunas reseñas), para ir transitando progresivamente el terreno de la pura reflexión metafísica de una manera que haría palidecer de envida al Tarkovski de Sacrificio.
Porque, en este caso, el ser un lobo representa casi más un estado mental que una realidad física; frente a un mundo de humanos decadente y corrupto, los lobos son salvajes y puros, los únicos capaces aún de luchar por el futuro; la humanidad se deja morir obsesionada por sus propios miedos y asuntos personales, mientras los lobos luchan hasta la muerte, como dice uno de ellos:
Matar y morir son cosas naturales; lo que no es natural es vivir sin un objetivo.
También se establece una interesante dualidad entre la figura del lobo y el perro; en general todos los animales son representados como espíritus nobles, pero se hace especial hincapié en el parentesco entre lobo y perro, en la fidelidad incondicional al ser humano que profesan los segundos y en la libertad de acción de los primeros.

No menos poderoso que sus reflexiones, que darían para cientos de páginas, es el retrato de sus personajes, perfectamente definidos, llenos de problemas, dudas, puntos oscuros... No existe una división moral clara, nos encontramos ante una historia donde no hay ni buenos ni malos, sólo individuos con intereses opuestos que a veces están en lo cierto y a menudo se equivocan.
Los cuatro lobos protagonistas son muy dispares entre si; Kiba (colmillo) es un lobo estepario, solitario, de instintos absolutamente puros y a menudo brutales; Tsume (Garra) es un outsider arquetípico, superviviente nato, cuya dureza deja a veces translucir una notable empatía; Hige (Bigotes) es un lobo bonachón y un tanto conformista que solo busca tener la tripa llena; Toboe (Aullido), el más joven de la manada, fue criado como un perro y a menudo busca la aprobación de los humanos (la búsqueda de la aprobación del amo es un tema habitual en este y otros personajes)

Después tenemos a un grupo de personajes diversos cuyo destino se cruzará con el de los jóvenes lobos: Cheza, la chica-flor, un ser sintético nacido de una flor lunar que guia a los lobos hacia el Paraiso; la doctora Cher Degre, cuya obsesión por el estudio de la chica-flor le hace abandonar a su marido y a no tener descendencia; Hubb Lebowski, un poli de buen corazón que sigue enamorado de su ex-mujer (Cher) y al que las circunstancias ponen siempre en numerosos aprietos; Quent Yaiden, un ex-sheriff obsesionado por los lobos a los que culpa de la muerte de su familia, y a los que rastrea y da caza con la ayuda de su perra, Blue; Lord Darcia, un noble dotado de un extraño ojo que, de alguna manera, está relacionado con el origen de Cheza...
La serie funciona a las mil maravillas como simple entretenimiento en sus primeros episodios, puesto que los misterios e historias personales asociados a este grupo de personajes están escritos y presentados con mucha habilidad para crear adecuados cliffhangers dramáticos... sin embargo, a partir de la mitad de la serie es la propia búsqueda metafísica del Paraiso, además del interés por conocer el destino de estos individuos, lo que atrae el interés del espectador. ¿Qué es el Paraiso? ¿Porqué el mundo se acaba? ¿Qué misterio encierran los Nobles?

Aparte de esto, la animación, obra del estudio Bones (Full metal alchemist, Cowboy Beebop) es excelente, el diseño y el movimiento de los animales son poco menos que perfectos y de una tremenda expresividad; los recursos y metáforas visuales son en ocasiones apabullantes e imposibles de aprehender en un solo vistazo.
La serie cuenta también con unos excelentes dobladores en su versión japonesa, que convierten a los personajes en seres absolutamente reales y reconocibles, y una gran banda sonora compuesta por Yoko Kanno (Cowboy beebop, Ghost in the shell) que contiene temas de lo más diverso; podemos oir música rock, pop, electrónica, bossa nova e incluso música española mezclada con desparpajo y acierto, e interpretada por figuras tan dispares como Steve Conte, Maaya Sakamoto, Ilaria Graziano, Joyce Silveira...

La dirección corre a cargo de Tensai Okamura (Evangelion, Cowboy beebop, Samurai Champloo) y el guión es obra de Keiko Nobumoto (Cowboy beebop, Tokyo godfathers), dos especialistas que se han paseado por algunos de los animes más innovadores del medio en los últimos años.
Quizá algún espectador convencional encuentre Wolf's rain un tanto densa y por momentos incomprensible en primera instancia (de hecho todos los cabos se atan por completo en los últimos episodios), pero para el culo inquieto es un verdadero festín de sugerencias, reflexiones e incluso provocaciones nada gratuitas, envueltas en un entorno animado fascinante lleno de detalles que permiten lecturas a numerosos niveles.
se sabe quien es el musico que canta el tema de la serie Wolf's Rain,cuando empiesa la serie...si lo sabe por favor emvie el nombre del musico a esta direccion(otramorocha-demaciado_buena@hotmail.com
ResponderSuprimirpor favor me aria un gra favor
Se trata de Steve Conte, un guitarrista y cantante americano que colabora habitualmente con músicos japoneses del mundo del anime.
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