lunes, 15 de marzo de 2010

Cine oculto - El señor de la guerra

El ostracismo al que está sometido esta película es para mi incomprensible, siendo una de las mejores recreaciones medievales que nos ha deparado el cine, superior en casi todos los aspectos a muchas superproducciones de la época en que fue rodada (mediados de los años 60) Pocas veces guión, realización, interpretación, puesta en escena y música han brillado de esta forma para brindarnos un convincente y apasionante relato que abunda en detalles rigurosos acerca de la edad oscura.



The war lord, ambientada en el siglo XI, cuenta la historia de Chrysagon de la Cruz (Charlton Heston), un caballero que, tras largos años de lucha por toda Europa al servicio del duque de Normandía, es enviado a guardar uno de los extremos más desolados de la región; junto a él viajan su hermano Draco (Guy Stockwell) y su fiel escudero Bors (Richard Boone). El único baluarte de la zona es un viejo torreón difícil de defender, rodeado de marismas y pantanos, atacado constantemente por los frisios, una tribu nórdica que siembra el terror por media Europa.


Por si fuera poco, los escasos habitantes del lugar, a pesar de haber aceptado el cristianismo, aún practican costumbres paganas de origen druídico, imperando un extraño ambiente de superstición y herejía. Los lugareños se debaten entre dos guías morales, el jefe de la aldea, el viejo Odins (Niall McGinnis), y el cura local (Maurice Evans) Chrysagon tiene delante de si la ardua labor de mantener la zona, defenderla de los frisios y deshacer los errores del anterior señor feudal, que acabó viviendo en una orgía continua y aprovechando sus priviliegios para gozar de las lugareñas mediante derecho de pernada.

Sin embargo, el propio Chrysagon se verá tentado cuando se cruza en su camino la hermosa hija adoptiva de Odins, Bronwyn (Rosemary Forsyth) En el día de su boda con Marc (James Farentino), hijo de Odins, Chrysagon decide ejercer el derecho de pernada sobre ella. Al no devolverla a la mañana siguiente, el pueblo monta en cólera y se alía con los frisios, sometiendo al torreón a un terrible asedio.



The war lord se inspira en The lovers, una novela de Leslie Stevens que no he tenido el placer de leer; sin embargo puedo decir que el guión de la película es modélico, presenta un puñado de interesantísimos personajes trágicamente atrapados por las costumbres de la época, cada uno con sus creencias y deberes; sorteando el maniqueismo con enorme sensiblidad e inteligencia, la película se centra en el continuo conflicto entre ellos, eludiendo por completo el juicio moral, sin buenos ni malos.

Estos roles están además interpretados por un elenco en estado de gracia; Chrysagon de la Cruz es probablemente el mejor papel que jamás halla interpretado Charlton Heston, que aporta al personaje una mirada cansada, una enorme tristeza, transmitiendo perfectamente la melancolía de un hombre atrapado dentro de una armadura, que no puede amar libremente y cuya vida se reduce a matar y morir por su señor; Draco (Guy Stockwell), su hermano, siempre a la sombra de Chrysagon, se reconcome por dentro por el ingrato destino que le toca asumir; Bronwyn - Rosemary Forsyth, increiblemente guapa(*) - se ve atrapada entre el deber hacia su marido y su gente, y el miedo y amor apasionado que siente por su señor... Mención especial para un inolvidable Richard Boone como Bors, el leal escudero de Chrysagon, cuya brutal apariencia física se rompe en ocasiones, de forma absolutamente conmovedora, para mostrarnos el amor casi paternal que siente por su señor.


A parte de esto, y pese a alguna secuencia en estudio menos lograda, la película luce visualmente deslumbrante con una fotografía luminosa en exteriores y oscura en interiores, y una puesta en escena tan llena de detalles medievales rigurosos como el propio argumento; decorados y vestuario son creibles, hay polvo, suciedad y sangre, las armaduras, las espadas y los escudos pesan...



La labor de Schaffner como director también es excelente, aportando un sentido visual que salta sin problemas entre lo intimista, lo épico (las batallas son vibrantes y de lo mejorcito que puede verse en este género) y lo hipnótico (fascinante la secuencia nocturna en que los aldeanos llevan a Bronwyn a la torre en la noche de su boda), apoyado todo ello en la memorable BSO de Jerome Moross.

En definitiva, una película de aventuras con un envoltorio espectacular, que esconde agudas reflexiones sobre el deber, el amor, la lealtad, la religión y la superstición, completando un fresco medieval que debiera ser mucho mejor valorado por críticos e historiadores del medio cinematográfico.



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(*) Tan hermosa luce Rosemary Forsyth que el poeta español Juan Eduardo Cirlot le dedicó un ciclo entero de poemas titulado Bronwyn, en honor al personaje que interpreta en esta película.

5 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con tus reflexiones. Una peícula que he descubierto gracias, entre otros a tí, ¡Lástima de edición en dvd! Sería un puntazo que la editaran como dios manda en BR.

    En su momento también fue muy defendida por algún sector de la crítica española...

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  2. Nunca entendí la poca fama de esta película, es como si se hubieran olvidado por completo de ella, y para mi, junto con Andrei Rubliov y El séptimo sello es una de las mejores representaciones medievales que se han hecho; la edición en DVD en nuestro país es desastrosa, la única edición decente que conozco es la alemana.

    Aparte de todo esto, ver a Chuck y a Boone repartiendo estopa me sube mucho la adrenalina!!! :)

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  3. Yo también me uno a los elogios a la película.

    Incluso algunos visibles defectos que comentas como son las escenas en estudio con transparencias parece que ayudan a reforzar la atmósfera mística (las referencias druidas y precristianas que mencionas) de esos momentos.

    P.D: ¿No te parece que el soberbio asalto al torreón se lo estudió más de una vez Peter Jackson para Las dos torres?

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  4. Casi podría asegurarlo, Peter Jackson vio esta película, hay muchas escenas muy parecidas en Las dos torres, solo que a escala gigante. También las armaduras de los personajes y la iluminación se parecen por momentos.

    Sobre las transparencias y las escenas en estudio, también se debe a las condiciones de producción, El señor de la guerra luce como una película de alto presupuesto aunque en realidad no lo era, se rodó sin salir de California y en las instalaciones de la Universal.

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  5. Esta película la pasaron en su momento en ¡ Qué Grande es el Cine! Creo que el debate posterior circula por los lugares usuales.

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