lunes, 29 de marzo de 2010
Cine oculto - Río de sangre
Río de sangre (The big sky, 1952) - una de esas traducciones libres y poéticas que tanto se llevaban en los años 50 en nuestro país - es un western relativamente desconocido de Howard Hawks que narra las aventuras de unos comerciantes a lo largo del Missouri en los albores del siglo XIX.
Jim Deakins (Kirk Douglas) y Boone Caudill (Dewey Martin) son dos jóvenes que se unen a un grupo de comerciantes franceses liderado por 'Frenchy' Jourdonnais (Steven Geray) que pretende subir el Missouri para comerciar con la tribu de los Pies Negros. Junto a ellos viaja el tio de Boone, Zeb Calloway (Arthur Hunnicut), un veterano explorador y cazador de la zona que conoce bien a las tribus locales, y la hermosa Ojo de Cerceta (Elizabeth Threatt), princesa de los Pies Negros, que fue caputrada de niña, y a la que Frenchy quiere devolver a su padre como muestra de buena voluntad.
Sin embargo el comercio con las tribus indias está siendo monopolizado por una única compañía que mantiene varios fuertes a lo largo del rio; a bordo del Mandan, un barco de remos cargado de mantas, whisky y otra serie de productos para cambiar por pieles, los comerciantes tendrán que atravesar una gran franja de terreno intentando despistar a la compañía y superando mil y un avatares que les depara la naturaleza.
Rio de sangre aparece en algunos sitios catalogada como obra menor de Hawks, pero lo cierto es que no tiene nada de menor ni en sus proporciones (la versión extendida se acerca a las 2 horas y 20 minutos), ni en sus ambiciones, ni en sus resultados artísticos. Quizá el caracter episódico de esta película la aleja de la perfección narrativa de Rio rojo o Rio bravo, pero se trata de una película emocionante y hermosa, netamente superior a El dorado o Rio lobo (aún así dos westerns notables y tremendamente entretenidos)
Rio de sangre es quizá la película más fordiana de Hawks; no obstante su guionista es Dudley Nichols, colaborador habitual de Ford (La diligencia, El fugitivo,Judge Priest, El delator) El argumento nos presenta a un típico grupo de héroes hawskianos, borrachines, pendencieros, brutotes y simpáticos, pero hay cierta melancolía muy fordiana que imprega sus actitudes, sus conversaciones íntimas o las baladas frente a la hoguera; el hecho de que no halla unos protagonistas absolutos y los secundarios tomen el protagonismo a menudo, o el tratamiento noble e incluso admirado hacia los indios también recuerda vivamente a las películas de Ford.
Esta película de Hawks, a parte de ser una muy entretenida aventura a la vieja usanza, es todo un canto a la libertad, a la naturaleza y al respeto y la honestidad entre humanos, conceptos que se expresan con una reconfortante (y a veces salvaje) naturalidad alejada por completo del buenrrollismo y la corrección política; en Rio de sangre los personajes se pelean, se reconcilian, sufren, se divierten, se matan unos a otros, se emborrachan, pero, quizá exceptuando a los avariciosos miembros de la compañía que monopoliza el trayecto por el Missouri, ninguno es presentado como esencialmente malvado, y siempre hay vías para el entendimiento.
Es curioso que, siendo Kirk Douglas la única estrella de la película, su personaje no sea precisamente un héroe imbatible; muy al contrario, es un tanto borrachín, torpe en ocasiones, es herido y salvado por su compañero (un Dewey Martin no muy carismático pero solvente) Un inmenso Arthur Hunnicut les roba la función a menudo a los dos jóvenes con su papel del veterano Zeb Calloway, un trampero que se ve entre dos mundos: ama la forma de vida libre de los indios y a menudo vive y caza con ellos, pero a veces echa de menos las costumbres del hombre blanco. Cada diálogo del tio Zeb es una lección de humanidad y sabiduría, y un aviso para sus jóvenes pupilos para que no cometan los mismos errores que él.
No menos atractivos resultan los dos indios que acompañan al grupo, la noble Ojo de Cerceta, interpretada en su único papel en el cine por una hermosa y expresiva actriz cherokee, Elizabeth Threatt, y el simpático Pobre Diablo, un indio borrachín y aparentemente un poco loco que sin embargo es un gran explorador y cazador, interpretado por un inusual y divertido Hank Worden (también habitual de Ford).
Ojo de Cerceta representa la integridad y nobleza de los indios: es una mujer fuerte, valiente y decidida, capaz de defenderse por si sola o de ayudar a sus compañeros en momentos de peligro; por otro lado, Pobre Diablo es la contrapartida india del tio Zeb y de los colonos franceses, individuos en tierra de nadie, intentando sobrevivir y ahogando a menudo sus penas en alcohol. Pobre Diablo no comienza la aventura de inicio, pero en cuanto es encontrado a medio camino, vagando solo, se establece una conexión clara e inmediata de reconocimiento entre iguales, y es admitido sin problemas en el grupo.
Hawks dirije la película con un pulso narrativo casi perfecto, alternando los avatares del trayecto y las escenas de acción con escenas de camaradería y conversaciones íntimas; especialmente memorable es la secuencia en que deben cortar el dedo infectado de Kirk Douglas, que Hawks transforma en una hilarante set piece llena de humor negro, con todos los aventureros borrachos buscando el miembro amputado en la oscuridad del campamento nocturno.
El título original de Rio de sangre, The big sky (el gran cielo) es muy significativo del espíritu de la obra, que consigue transmitirnos la sensación de seres humanos que, por pura lógica de supervivencia y humanidad, terminan por ayudarse, entenderse y respetarse, más allá de la procedencia, el idioma o la raza, empequeñecidos todos bajo un inmenso cielo y la grandeza del escenario natural. Maravillosa película.
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Estupenda reseña, con la que estoy pr completo de acuerdo.
ResponderSuprimirComo bien mencionas, el personaje del tío Zeb es maravilloso, toda una creación por parte de Hunnicutt, y su presentación en la celda muy divertida también: "¡Qué vergüenza encontrarse con la familia en la cárcel!"
La escena del dedo procede del guión de Río Rojo: John Wayne, cuyo personaje debiera perderlo, se negó a rodarla, pero en cuanto vio que Hawks la había usado para este film, le exclamó a éste que nunca volvería a rechazarle nada si volvían a trabajar juntos.
Siempre digo que Hawks no es mi favorito de entre los maestros clásicos de Hollywood del cine de género (Ford es más poético, Walsh y Wellman más rudos, Mann más psicológico, etc...) pero es innegable que sus películas son siempre divertidas y tiene un sentido del humor maravilloso; el tio Zeb es un personaje glorioso, tan humorístico como sabio, y Hunnicutt le da vida con gran acierto.
ResponderSuprimirEste actor tampoco es de los más recordados de entre los secundarios del género, y eso que está en unos cuantos clásicos; quizá el papel de Zeb Calloway sea lo mejor que hizo.
Sobre la escena del dedo, que es divertidísima, creo que ya había leído lo de Rio rojo, quizá lo habías comentado antes en algún foro, ¿no?
Como diría Gary Cooper, yep.
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