Y yo me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia emerger del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia. (...) Y adorarón al dragón que había dado la potestad a la bestia, y adorarón a la bestia, diciendo: "¿Quién es semejante a la bestia, y quién podrá lidiar con ella?"
Apocalipsis según San Juan, capítulo 13, versículos 1-4
En 1983, antes de la caída del muro, el jóven y brillante cirujano japonés Kenzo Tenma se encuentra en una posición de privilegio dentro de un importante hospital alemán; prometido con la hija del director, Tenma es el encargado de las operaciones más difíciles y peligrosas. Sin embargo, la política interna del hospital causa a Tenma un gran quebradero de cabeza: los enfermos no son atendidos en orden de llegada, sino por su importancia social y la publicidad y prestigio que puedan proporcionar a la institución. Por si fuera poco, el director del hospital lo utiliza vilmente a través de su hija para escribir todas sus conferencias y arrebatarle la autoría de las mismas.
En un momento dado, Tenma se encuentra ante una terrible encrucijada: en una noche de urgencias se presentan dos casos extremos, el de Johan Liebhart, un niño de 9 años herido de bala, hijo de dos exiliados de la Alemania del este que han sido asesinados ese mismo día, y el de un influyente político que ha sufrido una trombosis. Desoyendo las órdenes del director, Tenma decide operar al niño, que ha entrado antes en el hospital y le salva la vida, pero el político muere poco después a consecuencia de una operación poco afortunada por parte de otros cirujanos.
Tenma cae entonces en desgracia: la hija del director le abandona y este le destituye como cirujano jefe, relegándole a los puestos más bajos y sentenciando su carrera de por vida. Tenma, sumido en la desesperación, se emborracha y se tambalea por las calles, deseando que el director del hospital y toda su cohorte de aduladores desaparezcan de la faz de la tierra... Al día siguiente, la policía lo despierta de la resaca para darle una insólita noticia: el director y varios de sus colaboradores han muerto envenenados, y Johan y su hermana gemela, Anna, ilesa pero convalenciente en estado de shock, han desaparecido.
La nueva junta directiva devuelve a Tenma a su antiguo puesto, pero este, escarmentado de la experiencia, decide no meterse en la política interna de la institución y hacer caso a lo que dicta su conciencia y su profesionalidad como médico. Durante una década Tenma ejerce en el hospital y su prestigio y popularidad entre pacientes y compañeros se hace inmensa. Pero un día reaparecen los fantasmas: nuevos y extraños asesinatos empiezan a sucederse a su alrededor y Tenma se convierte en el sospechoso número uno de la policía para los crímenes presentes y pasados.
Sin embargo el causante de tanta maldad es Johan, el niño al que Tenma salvó la vida y que ahora es un atractivo jóven de 18 años convertido en un perfecto psicópata con una inconcebible capacidad para manipular, engañar, destruir y matar. Tenma toma entonces la decisión más terrible de su vida: él es el responsable de la existencia de este monstruo, y él mismo debe acabar con ella.
Este es el complejo punto de partida de uno de los títulos imprescindibles de la historia del cómic, publicado originalmente en Japón entre 1994 y 2001 y reeditado con éxito numerosas veces hasta nuestros días, una obra que ha elevado a su autor, Naoki Urasawa, a los altares del manga, hasta ser comparado en algunas ocasiones con el mismísimo Osamu Tezuka, padre espiritual del medio.
Lo cierto es que Monster es un triunfo en todos los sentidos; el estilo visual de Urasawa es impecable, sus personajes están vivos y son perfectamente reconocibles, y la narración secuenciada es casi perfecta, con un estilo muy clásico que hace uso del enfatismo tan habitual en el manga en muy contadas ocasiones; aparte de esto, el guión es de una perfección tan milimétrica que, a pesar de la multitud de personajes y giros argumentales, es capaz de mantener al lector perfectamente informado y al mismo tiempo en continuo estado de suspense.
El argumento parece de alguna forma inspirado en la famosa serie americana de TV, El fugitivo, donde el doctor Kimble huía de la policía acusado de haber matado a su mujer buscando al verdadero asesino; pero si bien en un principio el doctor Tenma parece el protagonista absoluto de esta historia, según van avanzando las páginas el protagonismo va pasando de un personaje a otro, todos ellos girando en torno al misterio del monstruo, Johan, cuya personalidad, pasado e intenciones se van desvelando poco a poco en una espiral absorbente. Así nos encontramos a una multitud de personajes increiblemente retratados (aunque en algunas contadas ocasiones caen en cierto sentimentalismo y moralismo muy japoneses), todos ellos con sus virtudes y defectos, enfrentados a dilemas morales cotidianos y no tan cotidianos a causa de la presencia del monstruo que, de forma directa o indirecta, siembra su oscura semilla en el devenir de sus vidas.
El retrato de Johan es precisamente uno de los puntos más fuertes de esta obra, un perfecto psicópata que cuenta con las características más terriblemente reales que caracterizan este tipo de personalidades: la capacidad para el engaño, para hacerse pasar por una buena persona, para hacer que el resto de gente que le rodea sospechen unos de otros y terminen enfrentándose. Al psicópata siempre le protege el hecho de que quienes le rodean ni siquiera son capaces de concebir sus parámetros mentales, ni de pensar que pueda existir alguien a su lado que, cuanto más amable y maravilloso y gentil es con ellos, más desea su destrucción.
Evidentemente, todas estas características están noveladas y llevadas al extremo, de manera que Johan se convierte en un digno heredero del doctor Mabuse y otros villanos de Lang; de hecho gran parte de la historia hubiera hecho las delicias del famoso director alemán, puesto que parece, por momentos, una puesta al día de sus célebres seriales de espías que tan poco gustaron al partido nacional socialista cuando este alcanzó el poder.
Urasawa toca en este comic temas tristemente eternos de la vieja Europa, que también analizase Lang destando las iras de los nazis entonces: los monstruos viven entre nosotros, se esconden en oscuras organizaciones de extrema derecha, tras fachadas políticas, económicas y sociales respetables; en Monster podemos encontrar una variedad alucinante de comportamientos monstruosos que Urasawa separa hábilmente de la simple miseria del ser humano: toda su simpatía se vuelca hacia la gente con problemas, ya sean desordenes psciológicos, borrachos, putas, criminales de poca monta y demás, señalando con el dedo a quienes son los verdaderamente peligrosos: aquellos que ansían un poder supremo, que manejan las vidas de quienes les rodean a su antojo, que manipulan, chantajean, coaccionan, compran y venden almas, todo ello haciéndose pasar por individuos respetables y de moral impoluta. No es extraño pues que Johan, como tantos otros monstruos tristemente de actualidad, se aparezca habitualmente rodeado de niños como si fuese un protector y benefactor de la infancia.
La última reedición de Monster, actualmente en librerías, se presenta en 9 gruesos tomos cuyas portadas forma un mosaico que da pistas sobre el devenir de la historia:
También existe una competente adaptación televisiva en ánime, que, si bien no aporta nada nuevo con respecto al cómic puesto que es una adaptación fiel casi viñeta a viñeta, es una alternativa interesante para disfrutar de esta apasionante obra.
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En los últimos tiempos Hollywood ha comprado los derechos de numerosos mangas y animes con la intención de adaptarlos a largometrajes; la labor de adaptar Monster ha caido en manos de Josh Olson, que ya adaptase otro cómic comprometido con buen resultado (Una historia de violencia, 2005, de David Cronenberg) Veamos que sale de esto...










Recuerdo ahora lo que se hizo hace unos años, eso de inventarse proyectos imposibles. Uno de los que saqué yo fue precisamente Monster. Aquí lo dejo por recordarlo:
ResponderSuprimirMONSTER
de David Fincher (2001)
Argumento: Kenzô Tenma, un neurocirujano japonés residente en Alemania, salva la vida de un niño tras sufrir su familia un atentado, exiliados políticos de la RDA en la RFA. Pronto descubrirá que el chaval ha sido el causante de la masacre, y tan pronto van surgiendo nuevos asesinatos el doctor abandona su vida para dar caza y captura al pequeño genocida. Detrás de todo existe un complot político que salpica a todas las figuras a la sombra de la caída del Muro.
Intérpretes: Tony Leung (Kenzô Tenma), Kevin Spacey (Inspector Lunge), Diane Kruger (Anna Liebhart), Jared Leto (Johan Liebhart), Michael Gambon (Director Heinemann), Cate Blanchett (Eva Heinemann), Alexander Etel (Dieter)
Guión: David Koepp y Andrew Kevin Walker, basado en el cómic de Naoki Urasawa.
Dirección de fotografía: Roger Deakins (Color, 2.39:1)
Banda sonora: Alexander Desplat.
Pude leer el manga en la biblioteca de mi distrito, de la misma manera que pude bajármelo de internet, y me encantó.
ResponderSuprimirEs efectivamente una historia muy bien escrita, al final de cada página te obliga leer la siguiente para seguir el hilo de los acontecimientos, y al final de cada libro (lo leí en la colección de fascículos) te apresuras a coger el siguiente para no quedarte "in albis".
El guión es bueno, pero de vez en cuando me obligó a parar y repasar el lazo de unión entre los personajes pues se van sumando rápidamente y la lectura atropellada puede llevar a la confusión.
La ambientación, toda ella en Alemania está muy cuidada. Y los malos no son nazis, ni las víctimas judíos... (¡gracias!).
Toca temas políticos (intereses personales), sociales (inmigración), económicos (especulación), y los personajes evolucionan con el transcurrir del tiempo, por lo que se enriquece mucho la trama.
Se lo recomiendo a todo el mundo.
Esa hubiese sido una gran peli, Sargento, aunque cambiaría a Toni Leung por Takeshi Kaneshiro.
ResponderSuprimirA ver que hacen con ella en Hollywood, si la hiciese el mismo equipo que Un historia de violencia (Olson - Cronenberg) no estaría nada mal...
Lo que comenta Gonzo sobre nazis y judíos también es bastante cierto, es de agradecer que el enfoque político no se limite a estos terrenos tan trillados.