lunes, 7 de junio de 2010

Cine oculto - Fascinación


Otros niños de pequeños querían ser bomberos o astronautas, Brian De Palma quería ser Hitchcock, y cunplió su sueño con esta película a mediados de los 70, una de sus primeras obras con cierto presupuesto.


A finales de los 50, Michael Courtland (Cliff Robertson) es un terrateniente de Nueva Orleans con una existencia idílica; vive en una gran mansión con su hija Amy y su mujer Elizabeth (Genevieve Bujold) por las que siente verdadera devoción, pero su vida se desmorona cuando ambas son raptadas para pedir rescate y mueren en una persecución policial. 16 años después, en un viaje por Florencia con su socio Robert Lasalle (John Lithgow), entra en la iglesia donde conoció a Elizabeth, durante la ocupación tras la Segunda Guerra Mundial, y encuentra a Sandra Portinari (Genevieve Bujold) una joven que es el vivo retrato de su mujer fallecida. A partir de entonces Courtland se obsesiona con Sandra, la sigue por las calles y la corteja sin descanso.


Si las películas de Hitchcock eran a menudo melodramas románticos desaforados y desopilantes, esta película de De Palma llega directamente a lo delirante y roza a veces el ridículo, pero está servida con tal dominio de la narración y el montaje que uno no puede sino rendirse a sus encantos; la labor de cámara de Fascinación, unida a una espectacular y también desatada BSO de Bernard Herrman (habitual de Hitchcock) hacen de ella una película de la que no puedes apartar los ojos, aunque no te creas ni papa de lo que pasa e incluso tengas que reirte en algunas ocasiones de puro exceso argumental.


La fotografía de Vilmos Zsigmond también intenta emular la de las películas del célebre realizador británico, aunque en mi opinión peca del uso de filtros difusores, y no alcanza la belleza plástica que este camarógrafo demostró en Deliverance, El cazador u Hombres sin fronteras.



Poco puedo decir de su guión y sus actores, porque en este caso son meros complementos para que De Palma plasme sus obsesiones visuales y homenajee a su maestro; a pesar de ser casi cien por cien previsible, el argumento gira y regira una y otra vez de forma totalmente consciente; no obstante su guionista, Paul Schrader, era otro admirador de Hitchcock, y pone todas sus artimañas narrativas al servicio de la situación antes que de la coherencia narrativa, para provocar las secuencias de suspense deseadas, donde De Palma luce su habilidad para la planificación y el movimiento de cámara.


Su intérprete principal, Cliff Robertson, cuaja una actuación bastante plana y un tanto lamentable como sosías de los James Stewart o Cary Grant de Hitchcock; Genevieve Bujold, aunque carece del aura de glamour que envolvía a Grace Kelly, Tippi Hedren, Eve Marie Saint y otras "chicas Hitchcock", está bastante mejor que su pareja, pero el que se lleva el gato al agua robando escenas es John Lithgow, un histrión ideal para este tipo de personajes con doble cara.


Fascinación es una película que es todo envoltorio (y por momentos es un envoltorio de lujo), un homenaje abierto a De entre los muertos (Vertigo, 1958, de Alfred Hitchcock) con la que comparte rasgos temáticos (la aparición de dos mujeres casi gemelas, el fetichismo y la necrofilia obsesiva de su protagonista) y estilísticos (los sueños, las persecuciones por la calle, las cámaras que dan vueltas alrededor de los personajes) y en menor medida a Rebeca (Rebeca, 1940), con su fascinación y omnipresencia de la mujer muerta que parece no descansar ni dejar descansar a su atribulado protagonista. Se trata de una obra que, si bien no es vital para la historia del cine, hará las delicias de los seguidores de De Palma y Hitchcock.

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