Las películas de barcos de vela, igual que las de ciencia ficción (que ya comenté en su momento), siempre me han atraido por la cuestión mitómana de lo naval y la adoración a la embarcación, ese pequeño refugio de madera, tela y cuerdas que hay que mimar, querer y cuidar para protegerse de la salvaje inmensidad del océano.
Voy a comentar algunas películas que me gustan especialmente por su aspecto puramente estético a la hora de retratar estos navíos:
El mundo en sus manos
(The world in his arms, 1952, de Raoul Walsh)
Esta entretenida película de aventuras ambientada en el mundo pesquero a mediados del siglo XIX, cuenta con una de las mejores persecuciones de barcos de vela (uno de sus diálogos, además, da título a este post); Gregory Peck y Anthony Quinn, los dos capitanes enfrentados, usarán hasta el último trapo a bordo para demostrar que su barco es el más rápido:
Master and Commander
(Master and Commander, 2003, de Peter Weir)
Aunque se trata probablemente de una de las mejores películas navales jamás rodadas, Master and Commander no tuvo el éxito merecido, quizá porque el público actual no estaba preparado para una aventura seria a la antigua usanza y esperaba algo más parecido a Los piratas del Caribe. Sin embargo, Master and Commander, a parte de hacer un excelente retrato de la vida a bordo de un barco durante las guerras napoleónicas, contiene unas batallas navales absolutamente espectaculares:
El barco construido para la película, renombrado como HMS Surprise, navega actualmente en viajes turísticos y es una réplica fiel de las embarcaciones de la época (1805).
Moby Dick
(Moby Dick, 1956, de John Huston)
Esta famosa adaptación del libro original de Melville con guión de Ray Bradbury cuenta, pese a sus detractores, con numerosos alicientes; uno de ellos es sin lugar a dudas la descripción del mundo ballenero, con escenas reales de caza de ballenas que huelen a sal y sangre:
El hidalgo de los mares
(Captain Horatio Hornblower, 1952, de Raoul Walsh)
Otra aventura marítima con la pareja Walsh-Peck, esta vez ambientada en las guerras napoleónicas; la película de Walsh está inspirada en una larga serie de novelas sobre el personaje de Horatio Hornblower escritas por C. S. Forester, en las que Patrick O'Brien también se inspiró para crear a su Jack Aubrey en la serie de novelas que dieron pie a Master and Commander. Se trata de una entretenidísima y colorista aventura que cuenta con grandes secuencias de miniaturas:
Rebelión a bordo
(Mutiny in the Bounty, 1962, de Lewis Milestone)
La más espectacular de las tres versiones sobre el famoso motín del Bounty cuenta con una espectacular fotografía en 70 mm que quita el hipo; sus iluminaciones naturales, su amplia gama cromática y el derroche de medios permitiueron el rodaje de unas imágenes navales sin parangón que lo dejan a uno pegado en el asiento con síndrome de Stendhal:
El HMS Bounty reconstruido para la ocasión también ha sido empleado como barco turístico en numerosas ocasiones.
Yo siempre le he tenido un cariño especial a "Lord Jim" que Richard Brooks, que si bien se salta algunas cosillas relevantes del libro, O´Toole y cía. están soberbios.
ResponderSuprimirY por darle un punto bizarro al asunto, "Cabin Boy" con Chris Elliott. Una comedia tan rara como su protagonista.
Cabin boy no la he visto... Lord Jim me parece mejor de lo que dicen de ella, es que adaptar ese libro era bastante chungo, por otra parte...
ResponderSuprimirY anda que no se han quedado pocas fueras: Viento en las velas, El demonio del mar, The Sea Hawk, Piratas del mar Caribe, El temible burlón, La isla de los corsarios, El cisne negro, Almas en el mar, La fragata infernal, Capitanes intrépidos, El motín de la Bounty del 35...
ResponderSuprimirY todas las que faltan...
Pues no hemos pasado pocos ratos grandiosos con ellas.