viernes, 30 de julio de 2010
Cine oculto - Las Furias, de Anthony Mann
Después de las vacaciones, retomo mi ciclo de películas del oeste, y creo que esta se merece un artículo propio porque era casi desconocida para mi y ha supuesto una agradable sorpresa.
Las furias (The Furies, 1950) es la primera película de alto presupuesto de Anthony Mann, hasta entonces curtido en excelentes noirs de serie B; se trata de una película atípica salpicada de extraños retratos psicológicos, tintes de cine negro e incluso un cierto hálito místico, de tragedia griega, que se anuncia desde el propio título de la película; una especie de western épico en la linea de Duelo al sol, una historia de ambiciones, pasiones desatadas y conflictos emocionales "larger than life".
Vance Jeffords (Barbara Stanwyck) es la hija de T.C. Jeffords (Walter Huston) un magnate del ganado de Nuevo Mejico que regenta un inmenso rancho llamado Las Furias. En el rancho, pequeños grupos de mejicanos intentan sobrevivir tomando lo que pueden, siempre perseguidos por el cruel capataz de T.C., apodado "El Tigre" (Thomas Gomez); tan solo los Herrera, guiados por el hijo mayor de la familia, Juan Herrera (Gilbert Roland) escapan a la afición de El Tigre por ahorcar gente, protegidos por la amistad que une a Juan con Vance desde su infancia.
T. C. atraviesa problemas económicos que le obligan a emitir pagarés sin fondos, de manera que acude a la financiación de diversos bancos, pero a Las Furias les surgen muchos pretendientes con ánimos de hacerse con el terreno o parte de él; entre ellos está Rip Darrow (Wendell Corey), cuya familia poseía una pequeña parte del lugar antes de que T. C. se hiciese con todo. Darrow seduce a Vance para vengarse de la manera ignominiosa en que T. C. se hizo con las posesiones de su familia, al igual que la viuda Flo Bennett (Judith Anderson) se deja cortejar por T.C. para hacerse con su fortuna.
En la mitología griega, las Furias, hijas de la noche, eran la personificación de la venganza y el castigo, sobre todo contra los crímenes cometidos en el seno familiar; Tisifone castigaba a los asesinos, Alecto perseguía sin descanso a quienes hubiesen cometido delitos morales hasta hacerlos enloquecer, y Megera sembraba la cizaña y la discordia para castigar los delitos contra el matrimonio.
En la película de Mann hay tres personajes femeninos, tres furias, que traen la desgracia a T. C. Jeffords, una especie de rey Lear magistralmente interpretado por el irrepetible Walter Huston en su último papel en el cine: su hija, Vance (Barbara Stanwyck, sobre cuyas excelentes aptitudes interpretativas recae el peso de la película), su amante, la maquiavélica Flo Burnett (formidable y deliciosamente malvada Judith Anderson) y la matriarca de los Herrera, consumida por un odio ancestral contra Jeffords (Blanche Yurka, una mujer con un aspecto realmente imponente de cuyas miradas y gestos de odio Mann saca partido)
Gran parte de la película se desarrolla en interiores, lo que en un principio parece limitar las habilidades de Mann, que se muestra más estático y teatral en las primeras escenas; sin embargo, según avanza la película, hace gala de un dominio del espacio espectacular, usando el encuadre y los elementos escénicos para subrayar la acción, y apoyándose en unas cada vez más abundantes escenas en exteriores magníficamente fotografiadas y típicas de su director, donde el entorno natural se vuelve hostil, melancólico o romántico según el estado anímico de sus personajes.
Todos estos factores, intérpretes, realización, fotografía, unidos a un gran guión lleno de guiños místicos que retrata a sus complicados personajes huyendo de todo maniqueismo, configuran una fascinante película que, al menos para mi, era toda una desconocida dentro de la obra de uno de los mejores autores del Hollywood de la época.
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Soy una fan del western y una seguidora de Anthony Mann pero no conocía esta película. No pienso parar hasta que la encuentre y la vea... Gracias por el descubrimiento.
ResponderSuprimirYo también soy un adepto de Mann, y esta película me ha recordado a otro de sus mejores westerns con aire de tragedia clásica, El hombre de Laramie. Las Furias ha sido editada recientemente en DVD, pero la calidad de imagen deja un tanto que desear y el precio es un tanto excesivo.
ResponderSuprimirExiste una edición, con el habitual nivel, de Criterion. La verdad es que la tenía por ahí pero el artículo, brillante como siempre, ha motivado que adelante su visionado.
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