martes, 21 de septiembre de 2010

Galactica, la serie original... ¿qué fue lo que falló?


Los que andan por los treintaytantos recordarán que, antes de que le tocase el turno a El Equipo A y El coche fantástico, pasamos el verano jugando a ser Starbuck y Apolo, luchando contra los cylones en nuestros vipers, siempre protegidos por la imponente mole de la última Estrella de Combate, la Galactica...

There are those who believe... that life here... began out there.
Far across the universe.

With tribes of humans who may have been the forefathers of the Egyptians, or the Toltecs, or the Mayans...
That they may have been the architects of the great pyramids, or the lost civilizations of Lemuria or Atlantis.

Some believe that there may yet be brothers of man who even now fight to survive somewhere beyond the heavens...
Hay algunos que creen… que la vida que conocemos… empezó allí fuera.
En el universo lejano.
Con tribus de humanos… que pudieron ser los antepasados de los egipcios, de los toltecas o de los mayas…
Que pudieron ser los arquitectos de las grandes pirámides, de la civilización perdida de Lemuria o de la Atlántida…

Algunos creen que pueden existir hermanos del hombre que incluso ahora siguen luchando por sobrevivir en algún lugar más allá del cielo.

La humanidad ha conquistado el espacio y su mayor nucleo son las 12 Colonias de Kobol, defendidas por enormes astronaves denominadas Estrellas de Combate (Battlestars). El peor enemigo de la humanidad son los cylones, una raza de robots que esclaviza o destruye a cuantas civilizaciones encuentra a su paso; el mismo día que se celebra la paz con los cylones, estos aprovechan para lanzar un ataque fulgurante que destruye las 12 Colonias, ayudados por el traidor Conde Baltar (John Colicos).

Todas las Estrellas de Combate son tomadas por sorpresa y destruidas menos la Galactica, cuyo comandante, el veterano Adama (Lorne Greene) sospecha de la traición cylon y mantiene sus escudos y posición de combate desoyendo las órdenes del Consejo de los Doce. Adama retorna a su planeta natal, Caprica (una de las 12 Colonias), y descubre que todavía hay supervivientes y naves civiles capaces de volar.


Adama, estudioso de la historia y los antiguos conocimientos, descubre la leyenda de la Decimotercera Tribu, que se alejó de las 12 Colonias de Kobol y se asentó en un hermoso planeta azul a muchos años luz; bajo el mando de Adama, los maltrechos restos de la humanidad, hacinados en todo tipo de naves y protegidos por la Galactica, atraviesan el espacio formando una larga comitiva, en busca del planeta de la Decimotercera Tribu, un mundo lejano y distante llamado... Tierra.


El punto de partida de Galactica es absolutamente fascinante, huele a fantasía, misterio y aventura épica "larger than life"; el opening de la serie me provocaba verdaderas convulsiones de placer cuando era pequeño, con todas esas naves y explosiones acompañadas por una pegadiza fanfarria (quizá uno de los temas musicales más espectaculares escritos para la televisión hasta entonces):


Aunque en España se emitió en 1983, Battlestar Galactica fue producida a finales de los 70 aprovechando el éxito en los cines de Star Wars (o, como decíamos entonces, La guerra de las galaxias) Su creador, Glen A. Larson (Magnum P.I., El coche fantástico) la había concebido unos años antes como una especie de versión espacial del arca de Noé (durante un tiempo, la serie iba a llamarse Adama's Ark), y tomó numerosos elementos de la película de George Lucas para darle su aspecto final; los puntos en común de ambas obras eran tan evidentes que la 20th Fox, productora de Star Wars, intentó demandar a la Universal, productora de la serie, juicio que fue desestimado cuando los abogados de Larson demostraron que, a su vez, Star Wars tampoco era un producto 100% original y que había tomado elementos de películas producidas por la Universal.


Galactica fue en su momento y durante mucho tiempo después la serie más cara de la historia de la televisión; los tres primeros episodios, que forman una saga unitaria entre si, tuvieron un presupuesto de 7 millones de dolares, y para recuperar lo invertido tuvieron que ser estrenados en cines con un remontaje de de 125 minutos frente a los 148 originales. Gran parte del presupuesto se gastó en efectos especiales, obra de John Dykstra, artífice también de los FX de la primera saga de Star Wars (de hecho, algunas de las maquetas de Galactica pueden verse en los planos finales de El imperio contraataca)


La serie contaba además con un reparto de veteranos famosos (entre los que destacaba Lorne Greene como un totémico Adama, lo mejor y más destacable a nivel interpretativo con diferencia) y numerosas estrellas emergentes como Dirk Benedict, posteriormente famoso por ser Templeton "Faceman" Peck en El equipo A (1). Entre los nombres ilustres de la televisión y el cine que aparecen en Galactica podemos nombrar a Ray Milland, Patrick Macnee, Jane Seymour, Lew Ayres, Lloyd Bridges, Britt Ekland, John Colicos, Fred Astaire, Ray Bolger, etc...


¿Que falló, pues, en Galactica? ¿Porqué una serie con semejante potencial no tuvo más que una sola temporada y no generó una legión de admiradores ni un estatus de culto como sucedió con Star Trek o Star Wars?


La respuesta es complicada; Galactica cuenta a nivel argumental con numerosos conceptos, tramas y subtramas tremendamente interesantes; por ejemplo, se trata a menudo la política interna de los supervivientes, los problemas de abastecimiento de comida, las discusiones entre el mando militar (Adama) y el civil (Consejo de los Doce), las diferencias sociales entre los supervivientes ricos y los pobres, las consecuencias de la intervención en otras sociedades, etc... sin embargo todo esto se ve diluido entre otras temáticas absurdas y excesivas, tamizadas de un trasfondo religioso y moral tremendamente trasnochado con ciertos toques de republicanismo galopante.


Así, en numerosos episodios el protagonismo recae sobre el insufriblemente cursi hijo adoptivo del capitán Apolo (Richard Hatch), a su vez héroe sin tacha, que a menudo se marca algún que otro discurso acerca de la libertad sustentada en la fuerza al más puro estilo del partido republicano; a mitad de serie hacen aparición naves pilotadas por ángeles (si, ángeles de Dios) e incluso el mismísimo Diablo; y en el último tercio de la temporada se encuentran con un planeta muy similar al nuestro, llamado Terra, que se halla dividido en dos bandos que no son más que una versión ridicula y panfletaria de los USA y la URSS de la Guerra Fria (los sosías de la URSS, denominados Alianza del Este, visten uniformes militares pseudo-nazis, son belicosos y crueles, mientras que los otros son demasiado blandos por confiar en el gobierno civil y no en el militar... ¡¡¡ahí es nada el mensajito político!!!)


Muchos episodios de Galactica comienzan con premisas interesantísimas, y se diluyen poco a poco por culpa de estos giros argumentales; particularmente bochornoso es el episodio Greetings from Earth, que empieza de forma prometedora y acaba como una película de serie Z: la Galactica encuentra una nave del misterioso planeta Terra y todos piensan que puede tratarse de la Tierra, pero resulta que sus habitantes no están habituados a la misma presión atmosférica, planteándose la terrible posibilidad de que la búsqueda de la Tierra prometida sea en vano; se plantean numerosos dilemas morales, científicos y políticos, pero a medio episodio la trama gira hacia la aventura más ridícula, con la aparición de dos penosos androides supuestamente graciosos (¡¡¡uno de ellos interpretado por Ray Bolger!!!(2)), una aventurilla romántica con tufo machista y paternalista entre Apolo y una de las Terranas y la vergonzosa aparición de los soldados de la Alianza del Este.


A estos inconvenientes argumentales se unía una realización un tanto torpe; la televisión de la época era bastante plana en este apartado, y Galactica padece del mismo tipo de caligrafia visual y montaje convencional típico de las series de la época, a los que se suma la reutilización de los mismos planos de FX una y otra vez para abaratar costes.


Así pues, Galactica es una serie bastante decepcionante que, al contrario de lo que sucedía con la serie original de Star Trek, que se elevaba por encima de sus defectos y fallas coyunturales gracias a la inteligencia y humor que destilaban casi todos sus capítulos, no es capaz de llevar a buen puerto sus más que interesantes premisas, quedándose en una serie fallida y dispersa. Aún así he de confesar que, si uno hace la vista gorda y la ve con los ojos de niño criado en los 80, se puede disfrutar como un enano con ella... el tema principal aún sigue causándome la misma espectación que entonces, y siempre es grato recuperar sensaciones tan puras como esa.

Más información y detalles, aquí.

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(1) En los créditos de algunas temporadas de El equipo A, Dirk Benedict hacía una broma al reconocer a un tipo disfrazado de cylon:



(2) Famoso por su aparición como el espantapájaros de El mago de Oz.

2 comentarios:

  1. Oyes esta muy bueno fenix en Galactica, estaba más mozarrón no?? que habría comio???

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  2. Un comentario incorregible, a la par que delicioso.

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