Arthur Penn 1922-2010
Uno de los cineastas clave del cine norteamericano de los 60 y 70, miembro de la "generación de la televisión" (John Frankenheimer, Robert Mulligan, Sidney Lumet, Martin Ritt, Frankin J.Schaffner, George Roy Hill, Delbert Mann...) y muy influyente en la concepción del nuevo cine americano.
Penn realizó numerosos dramas y adaptaciones teatrales en la televisión antes de dar el salto al cine a finales de los años 50 con El zurdo (The left handed Gun, 1958), un western desmitificador sobre la figura de Billy el niño interpretado por un excesivo Paul Newman, en la que introdujo algunas técnicas visuales propias de la televisión o heredadas de cineastas europeos o japoneses (Rashomon y Los siete samurais de Kurosawa habían supuesto toda una revolución para estos jóvenes realizadores)
Su segunda película, El milagro de Anna Sullivan (The miracle worker, 1962), era un esforzada e intensa adaptación teatral inspirada en hechos reales que reportó sendos oscars a sus protagonistas femeninas. Posteriormente fue expulsado del rodaje de su siguiente proyecto, El tren (The train, 1964), debido a las discrepancias con su actor principal, Burt Lancaster; la película fue finalmente rodada por John Frankenheimer, que consiguió una de sus mejores obras.
A mediados de década rueda una de sus películas más extrañas y personales, Acosado (Mickey One, 1965), que narra la historia de un cómico de garitos y tugurios interpretado por Warren Beatty que huye de la mafia.
Un año después rodó una de sus películas más famosas, La jauria humana (The chase, 1966) con un reparto estelar que incluía, entre otros, a Marlon Brando, Robert Redford, E. G. Marshall, Jane Fonda, Robert Duvall, Angie Dickinson... La película es una parábola social en la linea de Solo ante el peligro, pero teñida de la sensibilidad izquierdista de la época; en ella Marlon Brando interpreta al sheriff de una pequeña localidad que se encuentra con el deber de cazar a un preso, interpretado por Robert Redford, enemistado con el cacique local por mantener un affaire con su mujer; el terrateniente y sus seguidores caldearán el ambiente del pueblo para intentar linchar al evadido, mientras el sheriff tendrá que enfrentarse a sus vecinos para hacer cumplir la ley.
Su siguiente película, Bonnie And Clyde (1967) se convirtió en un hito y está en la lista del American Flim Institute de las películas más influyentes de la historia del cine americano; narra la historia de una pareja de legendarios asaltadores interpretados por Faye Dunaway y Warren Beatty durante la época de la depresión americana. El retrato psicológico de ambos es complejo y oscuro, pero la razón por la que la película quedó grabada en la mente de los espectadores fue por su tratamiento visual de la violencia, cercano al de Sam Peckinpah (y adelantándose por un par de años a Grupo salvaje)
Tras el éxito de Bonnie And Clyde, Penn rodó un extraño film, El restaurante de Alicia (Alice's restaurant, 1969) protagonizado por el cantante folk Arlo Guthrie, hijo del legendario Woody Guthrie; se trata de una película bastante coyuntural a ritmo de música folk.
Al año siguiente rodó otra de sus más famosas películas, Pequeño gran hombre (Little big man, 1970), un entretenidísimo western revisionista y tragicómico que cuenta, en un largo flashbacks, las memorias de Jack Crabb (Dustin Hoffman), una especie de Forrest Gump del oeste que se las ingenió para conocer a figuras legendarias como Wild Bill Hickcok o el general Custer y sobrevivir a la mismísima batalla de Little Big Horn.
Tras un varios años de inactividad interrumpidos por una película coral que no he visto (Visions of eight, 1973) volvió al cine con un excelente thriller intimista, La noche se mueve (Night moves, 1975), en la que Gene Hackman interpreta a un detective privado encargado de encontrar a la hija adolescente huida de un productor de Hollywood (Melanie Griffith, con 18 años, en su primer papel acreditado en el cine)
Al año siguiente rodó un extraño y muy violento western, Missouri (The Missouri breaks, 1976) protagonizado por Jack Nicholson y un Marlon Brando desatado y excesivo cuyas excentricidades estuvieron a punto de dar al traste con el proyecto.
Su decadencia llegó en los 80, una década poco propicia para su cine reflexivo y militante; rodó aún así unas cuantas películas que no ha evisto; en los 90 terminó volviendo a la televisión como director y productor en la serie Ley y Órden (Law & Order).
Sally Menke 1953-2010
Sally Menke ha fallecido prematuramente hace unas pocas horas en Los Angeles, al parecer por un golpe de calor que la ha pillado desprevenida en pleno verano californiano.
Aunque no es un nombre muy famoso para el público general, los aficionados la conocemos por ser la montadora oficial de Quentin Tarantino, pareja creativa a la que se ha comparado a menudo con la formada por el director Martin Scorsese y la montadora Thelma Schoonmaker.
Menke ha colaborado con Tarantino en todas sus películas desde Reservoir dogs (1992): Pulp fiction (1994), Four rooms (1995), Jackie Brown (1997), Kill Bill 1 y 2 (2003 - 2004), Death proof (2007) y Malditos bastardos (Inglourious basterds, 2009).
En contra de lo que mucha gente pueda creer, el estilo visual de Tarantino está anclado en el más profundo clasicismo, abunda en planos largos y composiciones estáticas, aunque su espíritu gamberro e iconoclasta le lleva a romper continuamente este clasicismo con la irrupción de insertos y elementos visuales y musicales que lo acercan al "arte pop"; es decir, cine que, como las obras de Warhol, bebe descaradamente de otras películas de géneros populares (western, thriller, chambara) y que las copia y mezcla con desparpajo para crear nuevas obras.
Menke, con un estilo tan preciso como versátil, se ajustaba como un guante a estos requerimientos. y a la compleja estructura narrativa no lineal tan típica de Tarantino; es una lástima que halla fallecido tan jóven.
Tony Curtis 1925-2010
Tony Curtis fue uno de los actores más famosos de los años 50 y 60, aunque su estrella decayó rápidamente posteriormente, donde sus trabajos no volvieron a brillar como en estos años; nacido en el Bronx y de origen judío, se hizo famoso rápidamente por su aspecto aniñado y gamberro y su acento típicamente neoyorkino, convirtiéndose en una especie de galán juvenil, aunque terminó por abrirse un hueco y demostrar su talento en producciones más complejas.
Su vida personal fue muy tumultuosa, llena de matrimonios, hijos, amantes, alcohol y fiesta, llegando a declararse en alguna ocasión como un verdadero adicto al sexo.
Su filmografía es larguísima e incluye numerosas películas interesantes, así que voy a intentar reducir la lista a unos cuantos títulos fundamentales:
Chantaje en Broadway, de Alexander McKendrick (Sweet smell of success, 1957), magistral y negrísima película de cine negro en la que interpreta a un espabilado que se dedica a buscar escándalos para un despreciable locutor-estrella de la prensa rosa, interpretado por Burt Lancaster. El mundo del mundo del espectáculo y el periodismo sensacionalista es representado sin concesiones, donde la corrupción, las bajas pasiones y las puñaladas traperas son el pan nuestro de cada día.
Los vikingos, de Richard Fleischer (The vikings, 1958) Modélico film de aventuras medievales, probablemente de lo mejor que se ha rodado en el género, una aventura adulta que huye del maniqueismo y que se convirtió en un hito por su excelente puesta en escena, sus vibrantes escenas de acción y las carismáticas interpretaciones de todo el plantel, con un Kirk Douglas salvaje y brutal como protagonista al que Curtis da una convincente réplica, pero sin hacerle sombra. (1)
Fugitivos, de Stanley Kramer (The Defiant ones, 1958) Un exitoso thriller de denuncia, ligeramente lastrado por el típico tono didáctico de su autor, pero aún así muy entretenido y recomendable; Tony Curtis y Sidney Poitier son dos presos, uno blanco y otro negro, que se fugan encadenados el uno al otro y tienen que superar sus prejuicios raciales para sobrevivir en medio de un territorio hostil.
Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder (Some like it hot, 1959), legendaria comedia ambientada en la época de la ley seca en la que Tony Curtis y Jack Lemmon son dos músicos de jazz obligados a travestirse para huir de la mafia, inflitrados en una orquesta de señoritas donde se encuentran con Marilyn Monroe.
Operación Pacífico, de Blake Edwards (Operation Petticoat, 1959) una simpática comedia ambientada en un submarino que permitió a Curtis encontrarse con su ídolo, Cary Grant; ambos son respectivamente el primer oficial y el capitán de un submarino de la armada estadounidense con un grupo de enfermeras buenorras a bordo que acaba atrapado en alta mar pintado de color rosa...
Espartaco, de Stanley Kubrick (Spartacus, 1960), espectacular y revolucionario peplum, alejado de las habituales producciones cristianizantes de la época, más centrado en el aspecto político y social del contexto histórico y con una puesta en escena más sucia y realista de lo acostumbrado. El enfoque, marcadamente izquierdista (no obstante fue firmado por Dalton Trumbo, hasta entonces condenado al ostracismo por la caza de brujas) causó no pocos problemas entre el productor y estrella Kirk Douglas y los diversos guionistas y directores implicados. En ella Curtis interpreta a un personaje secundario con claras connotaciones homosexuales.
El sexto héroe, de Delbert Mann (The outsider, 1961), una reflexiva cinta bélica (o post-bélica) en la que Curtis interpreta a Ira Hayes, uno de los soldados que ayudó a levantar la famosa bandera de Iwo Jima; Hayes, de origen indio, fue usado como objeto propagandístico y acabó sus días alcoholizado. Su historia está representada también en Banderas de nuestros padres, de Clint Eastwood, aunque en la película de Mann toma el protagonismo absoluto.
La carrera del siglo, de Blake Edwards (The great race, 1965), entretenidísima macrocomedia de época plagada de inventos victorianos y estrellas famosas; en ella Curtis interpreta a un héroe caballeresco y seductor que acepta el reto de competir en una carrera de vehículos motorizados desde Nueva York a París; le acompaña una periodista de profundas convicciones feministas (Natalie Wood) y es perseguido constantemente por el malvado Profesor Fate (Jack Lemmon)
No hagan olas, de Alexander McKendrick (Don't make waves, 1967), un engañosa comedia de aspecto en primera instancia insubstancial que supone una ácida crítica al ideal americano de la época consitente en playa, surf, tios mazas y chicas en bikini.
El estrangulador de Boston, de Richard Fleischer (The Boston strangler, 1968), formidable thriller inspirado en hechos reales en el que Curtis interpreta a un asesino de mujeres que sembró el pánico en Boston durante los primeros años de la década de los 60. Espectacular interpretación de Curtis y modélica dirección y montaje que sacan oro del recurso de pantalla partida.
Tras esta última película la estrella de Curtis decayó y se encasilló en comedietas típicas y alguna que otra película de acción, hasta acabar en la TVparticipando en una serie exitosa (Los persuasores), telefilmes y demás. A finales de los 70 hizo su última película de cierto prestigio, El último magnate, de Elia Kazan (The last tycoon, 1976), basada en una novela de F.Scott Fitzgerald que narra la decadencia de un magnate del Hollywood dorado interpretado por Robert De Niro. Curtis interpretaba un papel secundario en una película plagada de veteranos de lujo: Robert Mitchum, Ray Milland, Dana Andrews, John Carradine, Donald Pleasance...
A partir de entonces fue más famoso por sus juergas, sus matrimonios y por perseguir jovencitas antes que por su trabajo como actor, cada vez más esporádico y en producciones de menor enjundia.
__________
(1) Como curiosidad, es la última película que rodó con su esposa, la escultural Janet Leigh, antes de separarse en 1962. Del fruto de este matrimonio nació Jamie Lee Curtis, famosa por las mismas razones que su madre.







































Ciertamente ha sido una semana de pérdidas para el cine. Te felicito por la entrada, Toshiro, te la has currado a fondo. Un saludo.
ResponderSuprimirNi Penn ni Curtis eran santos de mi total devoción, pero tienen unas cuantas películas muy majas... Lo de la Menke si que es una pena, era muy jóven, y Tarantino lo tendrá difícil para encontrar sustituto a la altura.
ResponderSuprimir